12 de febrero de 2011

Actualidad


SOBREVIVIR CON GALLETAS DE FANGO

En Haití, existen familias enteras que sólo tienen para comer galletas de fango. Las compran en el mercado a tres céntimos de euro la pieza. En un principio utilizaban arcilla, pero se acabó.


Cajenunes, 11 años, pone su mente en blanco antes de ingerir una galleta hecha esencialmente de lodo. La compró en el mercado de La Saline. Tendrá su sabor impregnado en la boca por horas. Su esclerótica es amarillenta. Acumula arruguitas debajo de los ojos, impropias de su edad. Se apoya en una pared del paupérrimo barrio de Cité Soleil (Puerto Príncipe, Haití) y enseña la lengua manchada de tierra. Espontáneo, pícaro, doloroso. Sin saberlo, muestra al mundo lo que tiene que comer para sobrevivir "No me sabe feo. Me quita el hambre", dice en creole. En la vieja cárcel abandonada de Fort Dimanche, Chante, 19 años, y sus amigas preparan las pastitas que ha comido Cajenunes. Su jornada comienza a las 4:30 am. Vierten los ingredientes en grandes barriles. Baten lodo, sal y manteca de verdura de baja calidad. Chante sostiene con el brazo izquierdo a su bebé. Tiene la camiseta desarreglada. Acaba de darle el pecho.

El proceso se parece más al que se emplea en la fabricación de ladrillos que a un ejercicio de repostería. Las artesanas dejan secar su obra en la azotea. Acumulan las obleas en filas de seis por 12. En un rápido cálculo se pueden contar casi 3.000. Así todos los días. ¿De dónde sacan el fango? Antes utilizaban una suerte de arcilla comestible. Pero su consumo masivo ha disparado los precios. En 12 meses ha subido un 30% y se ha descartado su uso. Se emplea la tierra que se acumula en las afueras de la ciudad, cerca de los basureros. Así, la propia masa es veneno. Proliferan tóxicos y parásitos (como la Ancylostoma duodenale, que en los niños produce retraso en el crecimiento y en el desarrollo intelectual).

Cuando las galletas están listas se distribuyen en el mercado de La Saline (donde se subastaron los primeros esclavos en América). Las exhiben en barreños. Venden tres piezas por cinco gourdes o nueve céntimos de euro. Familias enteras las consumen. Tres veces al día. No pueden pagar los precios de los alimentos básicos. Una taza de arroz cuesta 20 céntimos de euro y no les alcanza. Son seres humanos que viven con menos de 15 céntimos al día. Los comensales cogen sus pastitas y las comen por pedacitos. Desde el desayuno hasta la siguiente comida. Al anochecer, los vendedores recogen las galletas que no lograron colocar. Varias se han roto por la manipulación constante.

 
Aparece el último escalón de esta escalera de miseria: los que no pueden comprar una pieza completa mendigan los pedazos. Comen, dubitativos, con las manos juntas las sobras. A cierta distancia, sus siluetas esbozan una plegaria.


Fuente: Yahoo noticias

9 de febrero de 2011

Actualidad


Bofetada educadísima de Brasil al mundo

DECLARACIONES DE CHICO BUARQUE, MINISTRO DE EDUCACION DE BRASIL

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO CHICO BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales.
No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.


 También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer sólo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Mannhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EE.UU. quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. 

 
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.

Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir. 

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra!


NOTA: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY, y en los diarios de mayor tirada de EUROPA Y JAPON. 

Pero en BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado.


Fuente: Taringa




 






















 




6 de febrero de 2011

Ecología y Medio Ambiente


HEMISFERIO NORTE CONGELADO. ¿QUE ESTA PASANDO CON EL CALENTAMIENTO GLOBAL?


El hemisferio norte se congelaba a finales de año. La ola de frío que afectó a Europa, EE.UU., Canadá y China, llegó para quedarse. ¿Se trata de algo puntual?

Los fríos polares se colaron el 17 de diciembre de 2009 y desde entonces convivimos con temperaturas bajo cero. Los modelos climáticos de la NASA para esta primera parte del año confirma la previsión de frío intenso para este invierno. Febrero es el mes más amenazado por el frío sostenido e intenso en esa latitud.

Las copiosas nevadas y temperaturas bajo cero han inmovilizado a regiones enteras y se han cobrado más de un centenar de vidas sólo en Europa, además de provocar situaciones caóticas en líneas eléctricas, de ferrocarril, aeropuertos, carreteras, etc.

En China sufrieron una de las peores olas de frío de las últimas décadas. En Pekín, por ejemplo, se vivió la nevada más copiosa que se ha registrado en sesenta años y la temperatura más fría que se recordaba en medio siglo. Regiones como Xinjiang, en el noroeste del país, vieron caer sus termómetros hasta 40°C bajo cero. Los problemas en las redes de transporte y suministro eléctrico obligaron a racionar la energía -especialmente en las industrias-, para garantizar que pudiera llegar a todos los hogares.


¿Cómo podía estar ocurriendo todo esto en 2009, uno de los años más calientes del último siglo? ¿Un síntoma más del cambio climático? 


Varios fenómenos se unen

Lo ocurrido en el hemisferio norte recientemente, para la Organización Meteorológica Mundial (OMM), tiene que ver con la "situación meteorológica de bloqueo", fenómeno que se caracteriza por un cambio en la circulación del aire que normalmente en el hemisferio norte va de oeste a este. Es decir, en un invierno normal las borrascas se suelen formar cerca de Islandia, mientras que en el entorno de las Azores predominan los anticiclones, que son los que luego de alguna forma desvían la entrada de las masas de aire frío y favorecen los movimientos de la corriente de chorro de oeste a este. Pero como explica la OMM, se produjo una alteración. El causante fue un anticiclón que se formó cerca de Irlanda y que favoreció un pasillo por el que se pudo colar el aire frío que venía del polo. Esta corriente fue descendiendo de norte a sur por el continente dejando todo helado a su paso.

Además de esta oscilación atmosférica que acabamos de describir, para explicar estas temperaturas extremas algunos científicos añaden otro factor: El Niño. Para entender este fenómeno hay que estudiar cómo se interrelacionan océano y atmósfera. Cómo los cambios en la temperatura del mar influyen automáticamente en la circulación de los vientos y cómo estos a su vez inciden en la atmósfera, condicionando la temperatura del agua.

 "El actual episodio de El Niño, que comenzó el verano pasado y se amplió en otoño, es inusual", aseguran desde el Centro Europeo de Investigación y Formación Avanzada en Cálculo Científico. Se ha registrado un aumento de la temperatura en las aguas superficiales de la zona del Pacífico Central y no cerca de las costas de Perú y Ecuador como sería de esperar. Este aumento de la temperatura del agua en esa zona se asocia con una circulación atmosférica anormal sobre el Pacífico Norte y América del Norte que causan temperaturas frías.

La influencia de El Niño en Europa sigue siendo un rompecabezas, pero los datos están sobre la mesa. Algunos meteorólogos anuncian que esto es sólo un adelanto de lo que nos espera en un futuro no muy lejano.
Si bien las temperaturas heladas pueden llevarnos a pensar que lo que está ocurriendo es precisamente lo contrario, los modelos y simulaciones elaborados por el Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático, muestran que el cambio climático que estamos padeciendo puede dar lugar a un incremento en el número de los fenómenos límites en el futuro: olas de frío y de calor extremo. El geoquímico Kuang Yaoqiu de la Academia China de Ciencias, explicaba después de la última ola de frío polar, que el cambio climático aumentaba los riesgos de temperaturas extremas, tanto frías como calientes, e incluía tormentas de nieve como las padecidas. Según su teoría, las actividades humanas -emisión de dióxido de carbono-, en principio aumentan la temperatura en la atmósfera de los hemisferios, pero posteriormente pierde ese calor y desciende rápidamente de altura, lo que provoca frentes fríos.


El Artico se derrite a un ritmo increíble

Datos recopilados en la última campaña de investigación en el Artico (Artic Tipping Points), en la que han colaborado científicos españoles, indican que una masa de agua cálida está provocando la fusión rápida del hielo en el Océano Glaciar Artico, así como el desplazamiento de especies propias de esa zona hacia el norte. Las cifras señalan que el hielo se derrite a un ritmo increíble de dieciocho kilómetros diarios.


 
¿Cómo nos influye todo esto? El ambientalista venezolano Erik Quiroga, explica la importancia del Artico: "Es como el termostato del planeta, distribuye el calor y activa la circulación de las corrientes oceánicas. El desproporcionado deshielo de glaciares en Groenlandia y Canadá, aumenta el flujo de agua dulce sobre la cálida y salada Corriente del Golfo, lo que podría minimizar su efecto termorregulador sobre Europa Occidental, e incidir afectando la densidad de la fría Corriente de Labrador, expandiéndola hacia el noroeste alterando la derivada de la Corriente del Golfo, haciendo aún más fríos los inviernos en la citada región norteamericana y facilitando el desplazamiento de los gélidos vientos árticos hacia el noroeste de Europa". La NASA confirma que esta descongelación del hielo marino que cubre el Artico, podría alterar e incluso detener las corrientes del Océano Atlántico y sin el calor que proporcionan esas corrientes, las temperaturas medias europeas podrían descender de 5 a 10°C.

Nos encontramos inmersos en un sistema caótico, como es el clima, y por lo tanto impredecible. Un sistema en el que influye cualquier pequeña variación que nos puede parecer insignificante en sus comienzos pero que acarrea unas consecuencias incalculables. Una subida de más de 2°C, por ejemplo, puede provocar a la larga, un cambio del sistema climático, radical e irreversible a escala humana. En la historia, los colapsos de las civilizaciones -pueblo maya, Roma-, nunca fueron por efecto directo de las causas climáticas, pero sí como consecuencia de ellas: escasez de cultivos, conflictos sociales y económicos. Lo que anuncian los expertos es que en esta ocasión las consecuencias de este desequilibrio se vivirá a escala planetaria. ¿Estamos preparados?


Incapaces de ver la realidad

Mientras la ola de frío dejaba colapsado al hemisferio norte, un bloque de hielo de 140 km2 se desprendía de la Antártida y viajaba rumbo a Australia, y cerrábamos un año con más de 250 millones de personas afectadas por los desastres naturales, la Cumbre Sobre Cambio Climático de Copenhague, fracasaba. Los países que más contaminan -China y EE.UU.-, decidían seguir adelante con sus programas de crecimiento económico.



Terminó la Cumbre sin un protocolo, ni compromiso, ni acuerdo vinculante, es decir, peor que como empezó. Los líderes mundiales se inclinaron una vez más por la defensa del capital en detrimento de la vida. Tuvieron miedo de perder su poder y decidieron mirar hacia otro lado. Pasarán a la historia como máximos responsables por omisión.

Mientras todo esto ocurría, a muchos ciudadanos españoles, los elementos los tomaron "por sorpresa". La Agencia Estatal de Meteorología disparaba las alertas y avisaba sobre una caída en picada de los termómetros, copiosas nevadas y lluvias intensas. Se pedía prudencia y se recomendaba no viajar si no era estrictamente necesario e instaba a utilizar el transporte público, llevar cadenas en los vehículos, el automóvil cargado, el depósito lleno de combustible y estar al tanto de los servicios de información de trafico. A pesar de todo esto, numerosos conductores llamaron durante el día a emisoras de radio para quejarse por haberse quedado atrapados en las carreteras, por no haber sido rescatados por quitaniveles, no haber podido tomar el avión e irse fuera a pasar las vacaciones de Navidad o no haberse podido reunir con los suyos en tan señaladas fechas... A pesar de las alertas hubo sorpresas. ¿Es que no creemos lo que ya está pasando?

Sin ser apocalíptico, el catedrático de Fisica Aplicada en la Universidad de Alcalá de Henares, Antonio Ruiz de Elvira, cree que "es preciso decir a los ciudadanos que el problema del cambio climático es extremadamente grave y que si no se detiene causará, con seguridad, el colapso de nuestra civilización". 


¿Qué podemos hacer?

Partir de la base de que una crisis no tiene por qué ser algo negativo. Si uno se prepara puede utilizar estas circunstancias como una oportunidad para introducir el cambio necesario que exige el momento.

"Mi sentimiento del mundo dice que vamos al encuentro de una formidable crisis generalizada que nos llevará al límite de la supervivencia", asegura el filósofo y ecologista Leonardo Boff. "No tenemos tiempo para subterfugios, medias verdades o simplemente negación de aquello que está a la vista de todos. El hecho es que así como está, la humanidad no puede continuar. De lo contrario, vamos a un colapso colectivo de la especie. Es tiempo de balance ante la catástrofe previsible. Cuando el agua nos llegue a la nariz, haremos todo para salvarnos.


Posiblemente seremos todos socialistas, no por ideología sino por necesidad: los escasos recursos naturales serán repartidos ecuánimemente entre los humanos y los demás vivientes de la comunidad de vida.

Son muchas las voces que hablan de este cambio necesario y están trabajando en él. La crisis nos invita a ir más allá de nosotros mismos y descubrir que no estamos aislados, sino que cada uno de nosotros es una gota en un océano que está en contínuo movimiento, donde todos participamos y formamos una gran red. Por lo tanto, la supervivencia de cada uno deriva de la supervivencia del conjunto de la humanidad.


Fuente: www.ecoportal.net









4 de febrero de 2011

Ecología y Medio Ambiente


Sólo un cambio sociocultural podrá evitar la extinción 
La supervivencia de una gran cantidad de especies, tanto animales como vegetales se encuentra en un inmimente peligro de extinción. Contaminación, factores climáticos, destrucción de habitat y ecosistemas, vienen causando desde hace unas cuantas décadas un efecto en cadena que será bastante difícil de detener. 

Desde los arrecifes de coral centroamericanos, hasta los osos polares del Artico, todas y cada una de las especies que habitan el planeta han visto modificado su entorno, en mayor o menor medida Se han tenido que ir adaptando a los pequeños o grandes cambios que se han estado produciendo; han tenido que modificar sus hábitos alimenticios, de reproducción y demás, para poder sobrevivir a una nueva realidad que se cierne sobre cada rincón del planeta, o simplemente se han extinguido.


La mayoría de estos cambios, en gran medida tienen su origen en las actividades humanas. En la actividad minera, maderera, celulosa, agroganadera, pesquera, en los megaemprendimientos como las represas, o sencillamente en el crecimiento de las poblaciones, con sus carreteras, sus tendidos eléctricos, las autovías o los ferrocarriles.

El crecimiento desmedido y sin planificación ambiental alguna del consumo de bienes y servicios, viene requiriendo cada día la utilización de más y más recursos naturales y no los estamos utilizando de una forma ambientalmente sustentable. Esto significa que los estamos consumiendo y degradando a una velocidad mucho mayor que la de recuperación y que, de seguir así, tarde o temprano se extinguirán.

Como si la degradación de los recursos naturales fuera poca cosa, además comienzan a aparecer efectos secundarios, como todos los derivados del cambio climático producido por la emisión de gases de efecto invernadero, que en muchos casos están acelerando estos procesos de degradación.

La lucha contra el cambio climático debe entenderse no como una lucha científica, sino como una lucha sociocultural. No es la ciencia la que va a salvarnos de una catástrofe ambiental a escala planetaria, sino un cambio radical de paradigmas en la conducta de las sociedades humanas. De nada servirá que los nuevos automóviles contaminen un 50% menos que los anteriores si duplicamos la cantidad. Ni que utilicemos nuevos materiales que ahorran energía si para extraerlos tenemos que volar montañas, utilizar millones de toneladas de agua y destruir ecosistemas de regiones biodiversas.


Las herramientas para forjar ese cambio sociocultural están en nuestras manos, pero nadie nos ha enseñado a utilizarlas, y los dueños del mundo nos llenan de distracciones y nos ponen palos en las ruedas porque no les conviene que aprendamos. Sin embargo, poco a poco lo estamos haciendo. Lamentablemente para muchos ya es tarde, pero para muchos otros aún estamos a tiempo.

Fuente: www.ecoportal.net